LA ESTAMPILLA DE LA VIOLENCIA EN UN GRITO DESESPERADO

Written by Robinson Arevalo on Martes, 03 Junio 2014. Posted in Desarrollo Político

Deyder Henriquez Matos, como muchos colombianos, logra inspirar en su emergía juvenil que busca un mundo en paz, un mundo mejor, lleno de sentimiento y decisión por lograr el objetivo de reivindicar sus derechos legales constitucionales.

Como hijo de una familia llena de sueños,  de fe en que algún día sus desesperados momentos de vivencias ahogadas en las calles, en las oficinas publicas, en las plazas, en las ciudades sean escuchados. No imagina él cuanta gente inspira, al verlo pasar tal hippy enmochilado llevando su historia al mundo entero. 

Este joven lleno de inteligencia, se ve correr de un lado para otro, contando su historia, la de su familia, la de su protesta, nos lleva a las esperanzas que  podemos tener un mundo mejor. No imagina él,  qué tanto aporta a la humanidad con su discurso tranquilo y sereno denotando una fuerza mágica interna, estalla en  la esencia de una verdad.  Es la razón de ser, es la verdad que buscamos muchos  terrenales, una lógica matemática, es la verdadera misión de la vida, buscar respuestas humanas a una situación deshumana, de incompetentes, de discriminadores, de truanes que nos gobiernan.

La esencia de Deyder depasa su misma fuerza joven, depasa su verdad de libertad, depasa la monotonía del ser. Sorprende en su  mirada cuestionadora, tranquila llena de vivacidad y de rayos que destellan un futuro prominente. Sin darse cuenta entra en los extramuros de los seres que nos acercamos sin mencionar más que su camino, el de su familia, el de su protesta.

La sangre corrió lentamente su rostro adormecido de dolor, se perdió en sus mejillas, su mente,  sin sentido en nubes de desesperanza y de ilusión. Su cabello ondulado se entremezclo con el color tierra de los tonos negros y el rojo sangre de una vida. La sangre de pronto detono el corazón qué como humanos pensamos un mejor equilibrio en la condición de dignidad que debemos tener.  

Deyder Henriquez matos,  mi corazón lloró, ver la sangre que es vida, salir de tu cuerpo, me quito esperanzas, pero me dio energía para unirme a tu protesta, para conocer tu padre hombre de gran valor, para saber que podía sentirme solidario en los gritos desesperados de tu alma.

La sangre que como ríos corrió por tu rostro enmudó  mi boca, llenó de luto mi corazón, mi impotencia paralizó mi cuerpo y mi mente, momentos fulgurantes de desesperación. Consternación de mis adentros, vagos instantes de locura, ríos de sangre en mis entrañas que se encendían de rabia y de dolor.

Memoré la Colombia que nos crió con su mártir camino, con su fraudulenta vida, con su locura de tristeza y de lamentación. No pude contener,  que en vez de sangre,  mis mejillas se llenaran de lágrimas que recorrían mis sentimientos ahogados, buscando desesperadamente perderse y diluirse en el tiempo y dejar que esa realidad no existiera más.

Pedí en mis gritos de soledad, el no ver a Colombia en esa condición, un joven empezando su camino de protesta y de dolor, paralizado por la inmovilidad de otro ser, que no supo sino con una botella terminar con tu vida. Gracias a que esa energía tuya, logro detener esa maléfica intención. Ahora sé, que sigues con  la misma fuerza de siempre, que sigues dando entrevistas, que preparas caminos para que tu protesta sea escuchada, lo cual estoy seguro tendrá la respuesta positiva tan anhelada.

Deyder con este artículo he querido hacerte saber, lo que dolió el corazón, cuando vimos tus fotografías recorrer las redes sociales, mostrando tu rostro ensangrentado. Supimos entonces,  que una protesta quiere ser detenida, pero Jamás podrán detener tu verdad, que es la verdad de cada uno, es la verdad de todos. 

About the Author

Robinson Arevalo

Robinson Arevalo

El doctor Arévalo es experto en Derechos Humanos, conferencista de Desarrollo Individual y Asistencia Psicosocial y director de talleres de Estima y Potencialidad del ser humano desde su interior.

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