100 DIAS EN HUELGA DE HAMBRE

Written by Robinson Arevalo on Martes, 03 Junio 2014. Posted in Desarrollo Político

EL SENTIMIENTO DE LA PROTESTA .  Analizando un poco ese sentimiento que nos embarga a los seres humanos cuando queremos protestar,  porque se nos han vulnerado nuestros derechos, lógicamente tengo que pensar en la discriminación por las diferentes causas, a los que nos debemos someter los seres humanos diariamente. Pienso en esos seres  que buscan soluciones para ser escuchados por un derecho constitucional violado por gobiernos y funcionarios corruptos e inoperantes.

Mi inspiración para escribir este articulo es el señor Jesús Maria Henriquez, quien desde hace 100 días está encadenado en una huelga de hambre en la plaza de aduanas en Cartagena de Indias. A él y su familia los obligaron a salir de Taganga en Santa Marta; para nadie es un secreto que este pueblo de pescadores está posesionado por grupos paramilitares. Muchas son las razones de fondo, la verdad es que no ha sido escuchado en las suplicas para que el gobierno le dé una casa a la cual tiene derecho.

Lo observaba, desde mi silencio insolidario, mudo, desde la distancia, desde la lejanía como uno más que protesta, como un ser que se siente desprotegido, que busca con el grito más inhumano posible: Una huelga de Hambre y encadenamiento lograr ser escuchado.

Observar sus ojos cansados, su cabello desvitaminizado, sus ropas malolientes, su mirada lejana oscura, me hizo reflexionar en si,  los seres humanos debemos llegar a esos estados para ser escuchados,  por los malos gobiernos y los malos funcionarios de las administraciones.

Son momentos de mucha fuerza espiritual, cuando un ser decide llegar a esos extremos, cuando se siente impotente para llevar a cabo  otro tipo de protestas,  o de acciones que puedan reivindicar sus derechos. Ver al señor Jesús Maria Henriquez sumido, postrado, maltratado por la fuerza pública, por el mismo Alcalde de Cartagena de Indias, por los funcionarios que no escuchan sus suplicas, por la gente que lo ve como un pordiosero más, o un desplazado más, me llenó de energía. Considero, admirándolo como un hombre de un talante gigante, de un don y amor por la humanidad que ningún otro ser tiene en la tierra. Para mi, este tipo de personas son seres de luz que llegan a la vida en el esplendor de abrir caminos a otros, que no son capaces de lanzarse a la protesta pública, a la picota pública.

Me imagino sus noches durmiendo en unos cartones, esperando que en cualquier momento llegue la policía y lo saque, o esperando que algún funcionario de la administración municipal. Dicese: “el Alcalde” se digne,  solamente a firmar un papel. Esperando en que algún transeúnte se solidarice produciendo acciones o hechos que puedan ayudarle a superar su situación.  Mucha gente llega, habla con él, lo dejan en soledad, su familia está presente, cada vez que él lo requiere, pero la fuerza del espíritu es de él.

La soledad de sus pensamientos, la luz de su interior me motivaron a pensar en la manera como nos comportamos los seres humanos cuando vemos una persona así.  Socialmente tenemos el cerebro adoctrinado a sentir que esas personas deben sufrir, que son personas que no son fuertes,  que no tienen medios para lograr los objetivos de sus protestas. De igual manera, pensamos que se trata de gente mentirosa que quiere estafar al Estado, reivindicando unos derechos que no le pertenecen. ¿Porque creemos los seres humanos esto?

Los humanos tendemos a creer que los males solo le pasan a los demás, y a mí, nunca me sucederá algo parecido. Tendemos a sentirnos especiales, a vernos de otra manera, ya que la existencia nos presenta historias diferentes para que podamos aprender a tener una mirada diferente del otro. ! Pero no! Nuestra consciencia es pequeña y no logramos ver eso, pues estamos condicionados a  una verdad de manera egoísta y es la mía propia. Lo que no sabemos es que en cualquier momento de la vida, nos puede llegar la misma realidad.

La vida con sus búsquedas, los seres de luz en su soledad, los humanos en sus egoístas vidas, el señor Jesús Maria Henriquez con su fuerza interior y espiritual, es ejemplo de vida, de amor, de grandeza, de pasión, de decisión, es un Héroe.

About the Author

Robinson Arevalo

Robinson Arevalo

El doctor Arévalo es experto en Derechos Humanos, conferencista de Desarrollo Individual y Asistencia Psicosocial y director de talleres de Estima y Potencialidad del ser humano desde su interior.

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